
Las conversaciones que tuve con María me aportaron muchas cosas positivas porque al compartirle mis miedos me hizo ver que no debía adelantarme a los acontecimientos porque la llegada del bebé era algo nuevo para todos y era imposible saber cómo reaccionaríamos ante eso.
también me hizo reflexionar sobre el tipo de madre que quería ser, el tipo de padres que queríamos ser y cómo posicionarnos ante la familia y resto de la sociedad en ese nuevo rol. Creo que lo fundamental es que te hace plantearte cosas que, de no hablarlas, no te planteas.
Lo que más destacaría, en general, es que trabajar desde el embarazo sobre la futura crianza y la familia que vas a formar te permite sentar bases y pensar en cómo hacer ciertas cosas antes de la llegada del bebé. Te permite sentar los pilares fundamentales que quieres seguir. Creo que, de no hacerlo antes, ya no es un trabajo que vas a poder hacer una vez que nace el bebé porque no tienes tiempo ni fuerzas de pararte a pensar en esas cosas. El bucle en el que entras con las rutinas del bebé hace que el tiempo vuele. Lo rápido de se suceden los cambios del bebé no te dan margen de reacción. Aunque después adaptes lo que habías planeado, es algo muy importante que nos ha servido y de lo que hemos sido consciente después.
A nivel pareja ha sido fundamental. Cierto que considero que mi marido y yo hacemos un muy buen equipo y siempre hemos tenido una comunicación maravillosa, pero María nos enseñó a posicionarnos cada uno dentro de la nueva familia. Entender que piensa o por lo que pasa cada uno en cada fase y nos ha dado herramientas para integrarnos en nuestra familia en nuestro nuevo rol de padres.
Hubiese sido diferente, ni peor ni mejor, pero mucho menos consciente.
Con María hemos sido conscientes de cada fase (embarazo, post parto inmediato, maternidad, crianza…) y nos hemos sentido seguros en cada etapa pues ella nos preparó para eso. Aunque cada maternidad sea diferente y dependa de muchos factores, la información que te da María te ayuda a enfrentarte a los nuevos retos que plantea tener un bebé en tu vida en general. Entender los cambios físicos y emocionales que vas a vivir te ayuda a enfrentarlas de distinta forma. Entender como va a cambiar la pareja, te ayuda a adelantarte y detectar los momentos de distanciamiento para ponerle remedio antes de que sea tarde.
Además, siempre cuento que el trabajo con María ha servido para que mi marido haya vivido el parto y la paternidad como la está viviendo. Me explico… por su forma de ser y predisposición, sé que iba a ser un padre maravilloso, pero cruzarnos con María ha hecho que esa conexión tan especial que mi marido tiene con su hijo se produjese antes y de una forma más natural
María nos planteó cuestiones para reflexionar sobre la posición del padre en el embarazo, parto y crianza. La respuesta que nosotros dimos a esas preguntas son las que han servido a marcar el camino que debía seguir mi marido para ser el padre que siempre ha querido ser y así lo está siendo.
Sinceramente, antes de empezar a trabajar con María, no había pensado en ello. Al inicio te centras en las revisiones médicas y esperas a la siguiente para que todo sean buenas noticias. El embarazo es otro bucle que no te deja pensar más allá de la siguiente visita a la matrona o gine.
En líneas generales siempre supe que tipo de madre quería ser, pero nunca me había parado a pensar mucho en ello.
Trabajar con María, exteriorizando miedos (sobre todo respecto al resto de la familia) me ha ayudado a poner límites desde el principio y hacer lo que he sentido mejor para mi bebé, para mi y para mi nueva familia. Estoy segura que eso ha hecho que no me arrepienta de nada ni de ninguna decisión que hemos tomado ya que todo lo que hemos hecho por nuestro bien, sin querer agradar a nadie.
Rotundamente SI. A mi como madre me ha hecho ser mucho más segura y no solo porque el contenido teórico que no ha podido dar María, sino porque me ha hecho ver algo tan esencial como que las mujeres tenemos intuición y que estamos hechas para esto. Confiar en eso ha hecho que no dude en cómo hacer las cosas.
También ha influido en como veo a mi pareja pues de primeras, sin saber como el se siente ante el embarazo, parto y crianza, puedes llegar a pensar que está desconectado por voluntad propia o que no siente lo que crees que debería sentir. Una vez que entiendes sus miedos, sus dudas y los sentimientos que toda esta situación le genera, ves que lo que necesita es saber cual es su lugar y posicionarse.
El trabajo que hemos puesto en práctica, guiados por María, ha hecho que la conexión que teníamos antes se multiplicase y vivir el parto, embarazo y crianza con él está siendo maravilloso.
Sin duda. Me preocupaba mucho la intromisión de las familias en nuestra nueva familia de 3 porque por cómo somos mi marido y yo necesitamos mucho espacio. Al plantear esos miedos, María nos dio las herramientas y la seguridad que necesitábamos para poner limites y tomar decisiones basadas exclusivamente en nuestras necesidades.
Algo muy importante también es que nos aconsejó para que sentásemos las reglas antes de que se diesen determinados momentos, pero siempre entendiendo la nueva posición de la familia extensa en la llegada del bebé.
Me preocupaba lo que iba a pasar y como reaccionarían antes ciertas decisiones que tomábamos como nuevos padres.
Al compartir esos miedos con María, los normalizó y nos hizo ver que todo era nuevo para todos y que debíamos imponer nuestro nuevo rol de padres pues para nuestros padres también era complicado adaptarse a eso.
también insistió en que lo hiciésemos todo a nuestra manera y así lo hicimos. Todo ha sido mucho mejor de lo que esperábamos y nos han respetado mucho.
Desde que nació mi hijo me encuentro en un momento muy bueno ya que todo se ha adaptado perfectamente. La maternidad ha superado todas mis expectativas, aunque lo cierto es que no tenía ninguna. Todo está siendo muy positivo y me siento muy completa siendo la madre de mi hijo.
Familiarmente estoy en el mejor momento. He aprendido a valorar mucho más a mis padres por todo lo que han hecho por mí y disfruto viéndolos ser los abuelos de mi hijo.
Respecto a la familia de 3 que hemos creado mi marido, mi hijo y yo… no hay palabras. Es simplemente perfecta.
El parto ha sido el mejor momento de mi vida y en gran parte ha sido por María. No solo porque fue el momento en el que conocí al amor de mi vida, sino porque la experiencia fue increíble y eso que fue un parto duro y muy largo.
A nivel personal, gracias a las herramientas que me dio, a la seguridad que me transmitió durante la preparación con mucha información que me permitió entender lo que iba a pasar a nivel físico/biológico y a la preparación física, con ejercicios para mejorar posturas y favorecer el trabajo de parto.
A nivel pareja, fue maravilloso. María hizo ver a mi marido el papel fundamental que desarrollaría el día del parto y le enseñó su posición y la importancia de su presencia. Además, como él tenía toda la información y habíamos hablado mucho de nuestras preferencias, pudo participar en decisiones y estuvo pendiente de transmitir mi voluntad en aquellos momentos en los que yo no podía. Lo digo riendo, pero fue una matrona más y un apoyo fundamental.
Estoy convencida que la conexión que vivimos mi marido y yo durante las más de 40 horas de parto fue en gran parte por el trabajo con María. Teníamos muchas herramientas para vivirlo juntos, para integrar el baile, el amor, la ternura…en momento que desde fuera puede parecer de dolor y sufrimiento. La seguridad que teníamos y la tranquilidad de saber que estábamos preparados hicieron que todo fluyese y disfrutásemos muchísimo esos momentos.