Con mi segundo embarazo sentí que mi vida se partía en pedazos, que el castillo que me había montado se desmoronaba y que tenía que dejarme a mí y todo de lado. María me cogió de la mano y me ayudó a encajar todas las piezas de nuevo, desde el amor, el respeto, la consciencia y la maternidad real, sin juicios, sin exigencias, respetando mis tiempos.
Me ha recordado que sí que puedo, pero no con todo a la vez como yo me reprochaba. Así que juntas estamos subiendo peldaño a peldaño haciendo las pausas necesarias para desbloquear todo lo que me está paralizando para llegar a la versión de mujer que proyecto ser. Noelia Morell
